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'Freightened', el documental de Denis Delestrac, habla sobre los perjuicios del negocio del transporte marítimo.
 
Imagen del trailer.
 
Mirando el horizonte en la playa de Barcelona, Denis Delestrac se preguntó qué transportaban los contenedores de un carguero que circulaba en la lejanía. La respuesta le llevó a producir 'Freightened', un documental que muestra los daños medioambientales, sociales y económicos del transporte por vía marítima, medio por el cual se mueve el 90% de los productos que consumimos. Delestrac critica la invisibilidad de la carga de mercancías ilegales, el tráfico de personas, armas y drogas, y la impunidad de los que provocan el deterioro de la capa de ozono y de los fondos marinos.
 
Según Oceana, organización dedicada a la protección de los océanos, la flota mundial de barcos asciende a 90 000 unidades y asegura que su actividad genera la misma cantidad de emisiones de CO² que 190 millones de automóviles.
 
El efecto en la salud de las personas es otra de las críticas que algunos activistas medioambientales le hacen a la industria naviera. El Centro de Investigación de Salud y Medioambiente Helmholtz Zentrum de Múnich ha establecido un vínculo entre las emisiones de gases de los barcos y el desarrollo de enfermedades graves como el cáncer. El estudio concluye que el combustible de las embarcaciones es uno de los que contiene más impurezas, por lo que no solo puede ser perjudicial para los humanos, sino que también afecta al estado de la capa de ozono y a los ecosistemas marinos, donde se vierte gran cantidad de petróleo.
 
Los buques generan el mismo CO2 que 190 millones de automóviles.
 
Según el SIPRI, siglas en inglés del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, organización especializada en conflictos armados, el transporte por mar ha cuadriplicado su actividad en los últimos 40 años. La regulación y el control de los Estados en este ámbito es más laxo que en otros medios como el aéreo o el terrestre. La misma organización explica, en un estudio, que muchos buques utilizan las banderas de países con regulaciones menos estrictas para evitar los registros e inspecciones, aunque en realidad la mayoría de los barcos pertenecen a países de la Unión Europea, la OTAN o la OCDE.
 
El contrabando de mercancías y personas, según el centro, no solo supone un problema económico y medioambiental, sino que contribuye a la continuidad de conflictos armados en regiones de Asia, África y América. La investigación demuestra que países sancionados y embargados por las Naciones Unidas, como Irán o Corea del Norte, reciben armamento pesado escondido bajo otros productos legales. De la misma manera que países como la República Democrática del Congo, Colombia o Sri Lanka reciben armas ligeras, munición y droga.
 
El transporte de mercancías por agua se ha convertido en la primera forma de conexión entre industrias de distintas regiones, pero también supone una vía de escape para negocios ilegales. Denis Delestrac lo denuncia en este documental con la intención de provocar, según ha repetido en varias entrevistas, un cambio en las políticas que regulan el sector.